Textos
Elena Montull és una pintora que ens apropa a la soledat de la figura i a la seva relació amb l’entorn. En les seves teles hi apareixen sovint figures femenines que no ensenyen directament el rostre, estan d’esquena o estan reflectides a través d’un vidre, d’un mirall. L’ambient urbà en el que es mouen els és aliè i les parets de la seva llar són una barrera vers l’exterior que es copsa a través de la finestra o d’unes sabates de taló abandonades.
Les seves teles descriuen la dualitat entre la fragilitat humana i el món que la circumda des d’una figuració on es demostra un domini de la línia i el color.
Maria Bacells, coordinaciò Academia Belles Arts Sabadell
Les realitast urbanes d´Elena Montull sedueixen Figueres
“Así como a menudo me gusto y tantas veces me detesto; así como camino doliéndome cada paso, o duermo y sueño y no me entero; así vivo mi vida en la ciudad. O así se viven ellas. Y si me echas de aquí, me echas de mí.”
Esther Quiroga
Filóloga
Todos, en determinadas circunstancias podemos mentir, ocultar, ignorar o simplemente no darnos cuenta de lo que está sucediendo a nuestro alrededor, pero finalmente es la ciudad quien guarda esos secretos nunca contados, en su infinita memoria para, tarde o temprano, sacarlos a la luz. Lo hace sutilmente, a penas indagando en causantes e implicados. Sólo deja ahí las verdades, a la vista de todos sin esperar respuestas ni reacciones; simplemente escupe pedazos de nuestras vidas que le hemos obligado a tragar como única testigo de nuestros más íntimos actos y pensamientos.
Con sus calles, luces, edificios y esquinas sombrías, la ciudad tiene los escenarios ideales para cada ocasión; como si se sucedieran fragmentos de películas a cada instante, emanando adrenalina, miedo, euforia, anhelos..., miles de pequeñas historias transcurren en segundos, pedazos de vidas que permanecen ocultas a los ojos de los demás, pero no para la ciudad.
Nos movemos por sus calles, salimos, entramos, huimos de los lugares, y sin embargo ahí perdura la esencia de lo sucedido. Las verdades permanecen entre sombras, paredes y asfalto y por momentos aquellos detalles que parecían insignificantes nos desvelan el alma de esas ausencias.
Elena Montull